Benito zambrano, un andaluz de cine.

Benito zambrano, un andaluz de cine.

Durante la pasada década tuvo lugar en el cine español una eclosión de nuevos valores de desiguales tendencias, que vinieron a enriquecerlo desde el punto de vista tanto temático como estético. Un punto a destacar entre ellos es la descentralización: nuestro cine ya no se hace solamente en Madrid, Barcelona adquiere más fuerza y, además, surge un nuevo porno de producción, el País Vasco. Fomentado por las ayudas del Gobierno Vasco, aparecen directores como Julio Medem, Juanma Bajo Ulloa o Daniel Calparsoro, que sitúan y ruedan las películas en sus lugares de origen.

Andalucía, siendo de las regiones de mayor tamaño en el territorio español, nunca ha contado con un cine que pueda ser considerado andaluz, esto es debido, en gran medida, a la ausencia de apoyo de la Junta de Andalucía, así como la falta de escuelas de cine. Sin embargo, en el año 1999 algo cambió con uno de estos nuevos realizadores, Benito Zambrano. Con un largometraje, “Solas”, ha conseguido que el gobierno autónomo se de cuenta de que en esta comunidad hay valores por descubrir y que la única manera de que salgan es potenciando el terreno audiovisual por medio de subvenciones. Gracias a “Solas” en España se empieza a oir, tímidamente, la posibilidad de la existencia de un “cine andaluz”.

Zambrano, lebrijano de 35 años se inicia en el mundo audiovisual a través del teatro y la televisión. Comenzó a trabajar de cámara en Canal Sur, mientras participaba en cortometrajes de formato vídeo como “Melli, un niño mal nacido”, “¿Quién soy yo?”, “La última humillación” o “La madre”. A principios de los 90 decide conocer el mundo del cine, para lo cual viaja a Cuba con una ayuda de la Junta de Andalucía estudiando durante dos años en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Durante ese tiempo aprende a manejar cámaras de cine y participa en varios proyectos. Una de sus prácticas consistía en el guión de un documental que graba en vídeo en 1993, se trata de “Los que se quedaron” con él consiguió más de doce premios a nivel internacional, desde el Festival de Leipzig ’93 (Alemania) hasta el del festival de Cine de Friburgo ’95 (Suiza).

Tras el documental rueda su primer cortometraje de ficción en 35 mm. como director y guionista “El encanto de la luna llena” que es premiado en siete festivales internacionales. Para entonces el guión de “Solas” estaba prácticamente acabado, al igual que el de “Havana Blues”.

Al volver a España Benito intenta conseguir productor para “Solas”, para ello cuenta con el apoyo de María Barranco, que rápidamente se había involucrado en el proyecto, solicitan la ayuda al Ministerio de Cultura, que le es denegada. Tras esa decepción, surge la figura de Antonio Pérez, productor andaluz al que había conocido por casualidad en el Festival de Cine de La Habana. Pérez lee el guión y decide financiarlo, al año siguiente, piden de nuevo la subvención y la reciben, aunque por motivos de fechas, María Barranco debe abandonar la película. Benito quería contar para su historia con actores andaluces, para buscar una nueva protagonista, recurre a Ana Fernández, con la que había trabajado en Canal Sur cuando ella era chica del tiempo y él cámara. En principio piensa en ella para un papel secundario, ya que busca una actriz de menor belleza, pero tras hacer la prueba, el director queda convencido plenamente.

“Solas” es una película de fuertes sentimientos desde su origen. El equipo entero estaba volcado en un proyecto de bajo presupuesto y en el que sólo ellos creían. El hecho de ser una historia que se desarrolla en Andalucía, con actores andaluces que no ocultan su acento, que además son prácticamente desconocidos, al igual que su director, hizo que sólo Antonio Pérez, andaluz también, confiara en ellos. Pero la cinta no sólo salió adelante, sino que se convirtió en uno de los grandes éxitos del pasado año, comenzó su cosecha de premios en el Festival de Berlín de 1999 donde obtuvo el Premio del Público y hasta la fecha lleva 37 más entre los que destacan cinco Goyas, así como premios en los mejores festivales del mundo y aún continúa mostrándose por todo el globo.

El secreto de este éxito radica en su sencillez, es una historia hecha con el corazón que llega al espectador a través de los sentimientos. Es una película de retratos, sobre todo femeninos, que Zambrano resalta por medio de excelentes primeros planos y sobriedad en los decorados. La música apoya los momentos en que aparece sin estorbar, resaltando con intensidad cada vez que la soledad hace su aparición. Por otro lado, los actores sostienen con gran profesionalidad el peso de la película, impagable el trío protagonista: Ana Fernández, María Galiana y Carlos Álvarez Novoa.

Benito Zambrano apunta grandes maneras de director, habrá que esperar a su segunda película, para ver si el éxito además de evidente, es merecido. Por el momento graba una historia para televisión mientras ultima los preparativos de su segundo largometraje “Havana Blues”.