Mi saludo al legado patrimonial de nuestros antepasados.
“La memoria viva de Chile, por cierto, está en sus monumentos, en sus edificios históricos, en sitios como las salitreras, en los cascos antiguos de las ciudades, en los documentos de archivos, pero también y por sobre todo está en la vida y en la memoria de cada uno de nosotros.”
Michelle Bachelet, Presidenta de
Mejillones mantiene también viva su memoria, gracias también a este blog es que nos hemos reencontrado para abrir nuestros corazones y revivir más allá de nuestra infancia. Cada texto, cada foto y cada comentario que aquí hacemos, es un homenaje para todos aquellos que han pisado esta tierra y han dejado sus huellas. Hoy vemos las marcas de esas huellas, como así mismo, los senderos que nos trazaron los que nos precedieron.
No hace muchos años una querida y recordada señora de familias enraizadas, me decía de por qué nadie escribe la historia de Mejillones si hay tantas cosas interesantes y yo le contesté que la historia de nuestro pueblo no se escribe, sino la hacen todos aquellos que por aquí han pasado y pasarán, con relevancia o sin ella, todos hasta el más humilde habitante han contribuido a hacer la historia y eso es nuestro verdadero patrimonio.
Al pasearnos día a día por este, a veces conflictivo blog, nos hace crear esa misma historia que nuestros antepasados marcaron huella. Se demuestra en todos nosotros, los actuales, de esa manera se delatan los carismas y facetas distintas que los participantes poseemos, algunos vehementes, otros muy pasivos, otros soñadores, otros cahuineros, otros talleros, otros intelectuales, otros simples lectores, etc. de esos somos los que conformamos nuestra identidad, la del mejillonino, así somos y así debemos aceptarnos. Entiendo a aquellos que no quieren incluir a otros, porque nuestro tesoro es muy grande y de verdad no lo quieren compartirlo con aquellos de afuera, el amor por esta tierra es muy grande y llega a ser hasta enfermizo, …mi padre y mi madre llegaron de afuera a quedarse, uno de ellos vino de la salitrera Francisco Puelma y el otro (mi madre) de Antofagasta. Formaron su familia aquí y aquí se murieron. Sería extremadamente ingrato decir si alguien en Mejillones no los hubiesen queridos o no los respetaron.
El patrimonio es todo lo que tenemos y todo lo que compartimos, y como sea debemos respetarlo y preservarlo.
La arquitectura del siglo XIX es conocida como la arquitectura urbana, donde nacen los núcleos urbanos, ubicados siempre cerca de las fuentes laborales ligadas a la industria, es decir la industrialización crea la necesidad de planificar asentamientos atípicos, muy distintos a lo ya conocidos en las ciudades de origen hispánicas, por lo consiguiente ya no es la plaza el punto principal ni son sus manzanas las que se encuadran al estricto orden de los puntos cardinales, sino por el contrario, es la industria quien define, a partir de sus instalaciones, el plan urbanístico de la ciudad, tal como sucedió con los campamentos de algunas oficinas salitreras y en este caso en particular, el de la ciudad - puerto de Mejillones inicios del siglo XX y cuya planificación básica se mantiene hasta los actuales días.
Nuestra historia señala que a partir de la extracción del guano en los faldeos de la península, se inician los primeros asentamientos, que comienzan a insinuarse a mediados del siglo XIX, sin embargo, el primer diseño de ciudad se conoce a partir de 1867 con 34 manzanas alrededor de una plaza, bastante tradicional de la influencia española. El plano conocido es de 1871, confeccionado durante el período de la administración boliviana cuando se hizo una planificación urbana en los faldeos del cerro, sector de la rinconada, lugar bastante guarecido en prevención a las eventuales salidas de mar, es decir se ubicó en la parte más alta del borde de la bahía, posiblemente para evitar salidas de mar como la ocurrida en la costa en el año 1869 y que arrasó con el puerto que mantenía el litoral boliviano, Cobija.
Posteriormente, más bien por las expectativas que representó el Tratado de Límites de 1866 para el pequeño puerto, interesó al país vecino de proyectar una nueva ciudad por el futuro crecimiento de Mejillones. Con ese fin, en 1873 el gobierno de Bolivia contrato al ingeniero Hugo Reck para estudiar una segunda proposición que contemplaría ambiciosamente una ciudad con 680 manzanas, así el diseño urbano se muestra rectilíneo, con calles y manzanas iguales, sin quiebres ni diagonales, tampoco habilita parques ni lugares de esparcimiento, menos la potencialidad de utilizar el hermoso borde costero. Sobre la planificación portuaria, tan solo se muestra un malecón en la parte central sin asumirse la condición de un gran puerto. De la arquitectura para edificios públicos nada se ha podido rescatar, ya que esta proposición no se pudo concretar por la guerra entre ambos países a inicios de 1879. Producido el paréntesis de la guerra, Mejillones se vio abandonado para luego cambiar sus expectativas, con la explotación de la pampa salitrera al interior de Antofagasta.
Al parecer la historia de Mejillones ha crecido y ha nacido el interés por escribirla, hay bastantes intentos, entre ellos me incluyo. Nuestro actual pueblo nace con la planificación urbanística que fue realizada con motivo de la autorización de la construcción de la línea del ferrocarril (FCAB) el 11 de octubre de 1904, año en que se decidió crear una “Ciudad-Puerto”, para los embarques de salitre. El Gobierno de la época, encomendó al Ingeniero Consultor de
Mejillones al pasar los años y después de ese esperanzador desarrollo de principios de siglo XX, languideció durante más de 80 años, hasta que al fin ve definido su futuro. Hoy destacamos que la idea de construir un gran puerto fue una tarea inconclusa pensada hace más de 100 años atrás. Su desarrollo industrial ha hecho de Mejillones una ciudad como la había soñado don Emilio de Vidts, con salidas y entradas para generar un corredor comercial y turístico, concluyendo que esta nueva oportunidad no se debe dejar pasar y que el fiel testimonio que nos dejan estos edificios, se perpetúe en el tiempo para que las nuevas generaciones valoren nuestra historia, escrita por nuestros antepasados hacer de Mejillones la tan esperada Ciudad Turística, Industrial y Portuaria que han propiciado nuestras actuales autoridades.
“Hoy, más que nunca, debemos contribuir a la valorización del Patrimonio Arquitectónico de Mejillones y permitir la transmisión de conocimientos históricos y culturales.”
Es mi deseo de que la autoridad local de alguna forma haga algo por este interés de preservar nuestro patrimonio. Múltiples han sido mis llamados, de miles de formas, pero aún estamos esperando.
Páginas web para visitar:
Pedro Rojas Herrera, inscripción nac. N°55 del año 1953, Mejillones.
















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