Mis más sinceras condolencias a la familia Cepeda Aranda, por el sensible fallecimiento de Patricio Esteban, más conocido como Pato Esteban. También mi pésame sincero a su esposa, hijos y demás familiares.
Con Pato Esteban (así siempre le llamamos todos) fuimos bastante amigos, especialmente cuando los dos integrábamos el equipo de la 2ª de adultos del Cooferro, y me tocó también trabajar con él en el taller Diesel - Eléctricidad en la maestranza del ferrocarril, en los tiempos en que la gerencia de la empresa daba trabajo en los veranos a los estudiantes hijos o parientes de sus obreros y empleados, cual era mi caso. Ahí trabajamos con Neto Cepeda y Lautaro Moya, entre otros, siendo Rubén Pizarro el jefe del taller. Llegamos a compartir bastante, hasta que después él se trasladó a trabajar a Chuquicamata y yo me vine al Sur.
Sabía que estaba enfermo pero no imaginaba tanto. Era un hombre joven todavía, una valiosa persona, mejillonino como el que más. Es una terrible pérdida y me siento de verdad muy acongojado. Que Dios lo tenga en su santo reino y le dé a su familia la resignación y la tranquilidad que en estos momentos se necesita.
Mario Pérez Salinas
Valdivia, 1º de julio de 2008.















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