
Parece increíble que en estos tiempos de paz y de modernidad un país tenga que bregar dentro de su propia casa por riquezas naturales que le son patrimoniales, por derecho natural y constitucional, en contra de intereses extranjeros que aprovechan la coyuntura que les ha dado la legislación económica de los últimos treinta y cinco años para usufructuar de los bienes de su territorio.
La mina Disputada de Las Condes era de propiedad del Estado de Chile, y si no hubiese sido licitada y enajenada en 1978 al capital extranjero hoy estaría formando parte de Codelco, la mayor empresa de cobre del mundo, pues se encuentra ubicada en territorios aledaños a la división Andina de la cuprera estatal, en
Los trabajos de este yacimiento, cuyo nombre original corresponde a “Los Bronces”, datan de 1862, y fue ya entrado el siglo XX, exactamente en 1916, que se formó
Hasta ahí todo bien, porque en 1978, en virtud del famoso Decreto Ley Nº 600, de 1974, más conocido como Estatuto de Inversión Extranjera, la mina fue vendida a la multinacional Exxon Mobils, la que aprovechó la liquidez prodigada por la bonanza petrolera de esos convulsivos años de recesión económica mundial para realizar inversiones en minería, que nunca ha sido su rubro, en Colombia y Chile, tocándole en nuestro país
Eran tiempos de grandes dificultades económicas para el país, que necesitaba con urgencia de capitales para su recuperación financiera y la apertura de nuevos centros productivos. Y a pesar de que en este afán el gobierno de la época lo privatizó prácticamente todo, siempre ha llamado la atención, por lo acertado de la medida, que mantuviera a todo evento en manos del fisco los grandes yacimientos de cobre que hoy integran Codelco en sus distintas divisiones. Aún así, no llegó a tener el mismo criterio para con
Chile trató de ejercer su opción en 2002 pero no pudo contra la mejor oferta de la compañía británica Anglo American Sur, AAS, un gigante de la minería mundial, con presencia en los cinco continentes, que terminó quedándose con el yacimiento al cual pasó a denominar derechamente Los Bronces, todo lo cual propició el motivo para que el gobierno buscara perfeccionar el convenio de 1978, llegando a acuerdo esta vez con AAS, la nueva dueña, para intercalar un artículo que fija los valores de la opción de compra para nuestro país en una fórmula precisa (el promedio de las utilidades de la compañía en los últimos cinco años multiplicado por 8 más el valor de las utilidades no distribuidas) la cual, calculada al presente, deviene en un precio inferior al precio de mercado (6.100 millones de dólares contra 9.750 millones, por el paquete total del 49% de las acciones), muy conveniente para Codelco, a quien, dicho sea de paso, el gobierno anterior a éste le traspasó la responsabilidad de las negociaciones dado su mayor poder ejecutor de transacciones mineras a nivel mundial.
La verdad es que 6.000 millones de dólares es mucha plata junta. Equivale a cerca del 12% del presupuesto nacional, y su inversión en un negocio que no asegura una alta rentabilidad permanente puede llegar a ser peligroso para la nación en su conjunto. Es por eso que países como el nuestro, pequeños y subdesarrollados, tratan de atraer el capital extranjero como única forma de allegar los ultra millonarios recursos que requiere la explotación de los recursos básicos a gran escala y de asumir los riesgos consustanciales a tales operaciones gigantes. Para este caso, Codelco negoció con la japonesa Mitsui, la cual se avino a la disposición de los 6.100 millones de dólares requeridos a cambio de que posteriormente se le vendiese la mitad de ese 49% accionario pero a precio de mercado. Negocio redondo, Codelco quedaba con un cuarto de las acciones de Los Bronces y una deuda menor con respecto a Anglo la cual pagaría con las mismas utilidades que le correspondiesen por su participación en su nueva asociación empresarial. Pero todo se frustró con el anuncio de Anglo respecto de que había hecho negocios con otra japonesa, Mitsubishi, por el traspaso del 24,5% total de la minera, a un valor leve pero significativamente inferior al que habría obtenido con Codelco por el traspaso de la mitad. Con ello, la multinacional afirma no desconocer el contrato primitivamente firmado pues de todas maneras reserva el otro 24,5 para Codelco (respetando el precio de la opción) y además cumple con satisfacer los intereses de sus propios accionistas, que es la razón de ser de toda empresa. El problema es que los chilenos, en su gran mayoría, siguen sustentando que Codelco, por ese contrato firmado en 1978 y redefinido en 2002, mantiene la opción por el 49% la cual deberá hacer efectiva en enero próximo, por lo que deducen que AAS habría actuado de mala fe al pactar con terceros.
Todo queda entonces en un asunto de interpretación jurídica del contrato. El pacto es claro en relación a que Codelco tiene el derecho de comprar hasta el 49% de las acciones en enero de 2012 y a ser informado a más tardar en octubre del año inmediatamente anterior sobre el estado financiero y valor referencial de la compañía, para calcular el valor de compra según la fórmula que obra en el mismo instrumento contractual. Pero por su parte Anglo asevera que nada le impide vender parte del 49% a terceros antes del 1º de enero, si le resultara más conveniente, porque tampoco nada le asegura que Codelco vaya a materializar su opción de compra (trató de hacerlo en 2009, pero no pudo por la crisis financiera internacional), y que el hecho de que haya cumplido con remitir los estados financieros no significa necesariamente que tenga que vender a ese precio. Desencuentro hermenéutico que estriba, en último término, en que la obligación de venta no consta por escrito, sino que tiene que ser deducida del tenor de lo pactado. Mala fe, dicen los chilenos; negocios, afirman los británicos, business are business. Al final, error de los que redactaron esas cláusulas que no dejaron todo fuertemente amarrado para los intereses nacionales, dando lugar a la interpretación. Mientras tanto,
Anglo American Sur ha invertido varios miles de millones de dólares en Los Bronces, propiciando el aumento de su producción en más de 200%, en pocos años. Ha hecho innovaciones tecnológicas fuertes y ha descubierto y prospectado dos nuevas minas en el mismo sector geográfico una de las cuales podría entrar en funciones en un plazo no mayor. Pero así también ha tenido ganancias que superan con creces las cantidades invertidas. Además es dueña, dentro de la misma división, del yacimiento El Soldado y la fundición Chagres, y en el contexto del país es propietaria o tiene fuerte participación en Collahuasi, Mantos Blancos y Manto Verde, en
Aunque los menos, hay quienes han estando abogando por la prescindencia del gobierno en esta cuestión que en el fondo no es más que un litigio entre dos empresas, una nacional y la otra internacional, basados en el hecho de que por más que Codelco sea de propiedad estatal, esta minera tiene su propio gobierno corporativo, creado justamente para limitar la intromisión de la política en su gestión. Pero la presente es una cuestión de honor y conveniencia nacionales. Quién puede dudar de que si se tratara de un yacimiento en Estados Unidos o Inglaterra esos gobiernos defenderían a sus empresas con todos los medios a su alcance (en realidad lo han hecho siempre a través de la historia y a lo largo y ancho del mundo). Por qué entonces Chile no puede defender lo suyo, en lo cual todos tienen algo que decir, el gobierno y los privados, las instituciones y los diversos sectores de opinión, todos en el país deben manifestarse en esta lucha que inicia el camino para que Chile recupere, aunque sea de a poco, la explotación propia de sus riquezas naturales, ahora que se brinda la oportunidad, y sin recurrir a nada más que el derecho y sólo el derecho. ¿Dónde está la pérdida de confianzas y el daño a la imagen país? En ninguna, porque nadie los obligó a firmar las condiciones hace 29 años atrás. Fue una cosa de conveniencias, y ha sonado la hora de que Chile vaya a por la suya, con todo, porque el derecho y la razón le asisten.
















Tiempos de paz????
"LA ANGLO AMERICAN CONTRA CHILE"
- ¿Quién es la Anglo American y qué ha hecho para estar en el centro de las noticias?
- La Anglo American es una compañía transnacional, con sede en Londres y una de las más poderosas en la industria minera global. Es la mayor extractora de diamantes y de platino y una importante explotadora de minerales de cobre, niquel, hierro y carbón, entre otros negocios. Explota minas en Asia, Africa, Europa, Norte y Sudamérica. En Chile se ha adueñado de varios yacimientos. Tiene un largo historial de abusos en los países donde opera. La ONG inglesa War on Want la denunció por su íntima asociación con el régimen del Apartheid y su complicidad en el asesinato del héroe sudafricano Steve Biko. Carga con acusaciones de reprimir las comunidades locales que luchan contra los daños al medio ambiente y la salud particularmente en Sudáfrica, Filipinas, Ghana y Malí. Recientemente mantiene un conflicto con el estado de Alaska por serios daños a sus cultivos de salmón. Profita del trabajo de 145.000 obreros y empleados.
La Anglo American ha desahuciado por su cuenta el contrato que tenía con Codelco para venderle a ésta el 45% del valor de sus acciones en su subsidiaria, Angloamerican Sur. Tanto la noticia de que Codelco había manifestado su intención de utilizar esta opción de compra a la cual tenía derecho, como la reacción de la Anglo de negarse a cumplir y proceder a vender la mitad de ese porcentaje a la transnacional japonesa Mitsubishi, han causado revuelo dentro y fuera del país. Las acciones de Anglo y Mitsubishi han subido y bajado, según la opinión cambiante de los especuladores acerca del conflicto creado y sus consecuencias.
- ¿Por qué es tan importante esta negociación, cuánto poder y riqueza está en juego?
- Hoy todo el mundo sabe que el cobre se ha transformado en un metal escaso y caro. Por lo mismo es una inversión de grandes rentabilidades. Es cada vez más costoso y difícil encontrar en el planeta yacimientos de gran magnitud y leyes de calidad que satisfagan las demandas mundiales, particularmente de China, cuyo crecimiento económico es el más alto del mundo y la ha llevado a ser la segunda potencia del mundo. Chile es un caso único pues concentra en una pequeña parte de su territorio más de la tercera parte de las reservas mundiales conocidas. La mina ex Disputada Las Condes, hoy Los Bronces, se creía de poco valor, hasta que el gobierno de Allende con sus técnicos optó por nacionalizarla llegando a un acuerdo con la compañía francesa.
Los técnicos de Allende sospechaban que sus yacimientos eran más extensos de lo conocido y que formaban parte de un solo complejo geológico con las reservas del mineral La Andina, nacionalizado también por Allende. A los Bronces se la llama “la joya de la corona” de la Anglo y se habla de una existencia de 2.100 millones de toneladas del metal de ley comerciable. Entretanto, en sólo los últimos cinco años, y gracias al auge del precio del metal, la Angloamerican se ha embolsado 5.000 millones de dólares en ganancias por la explotación de los Bronces y otros yacimientos. Según la Mitsubishi, Los Bronces, más la mina El Soldado y la fundición Chagras tienen un precio de mercado de unos 22.000 millones de dólares, pues ha emitido un pagaré por la cuarta parte del patrimonio de Anglo Sur por más de 5.000 millones, como parte de la negociación abusiva para desplazar a Codelco.
- ¿Por qué ahora Los Bronces están en poder de la Anglo, siendo que había sido nacionalizada por Allende ?
- Esta fue uno de los tantos negociados de la época de Pinochet. Prácticamente se la regaló a la Exxon, la transnacional más poderosa del mundo, con el fin de mostrar que su gobierno era obsecuente con la inversión extranjera. Pero, al menos, la Enami, entonces su administradora, impuso una opción de compra del 49% que debía cumplir el nuevo comprador, la Angloamerican. Después de veinte años al retirarse del país, la Exxon engañó al estado chileno sin pagar un centavo de impuestos, argumentando que no tuvo utilidades durante los largos años que estuvo en el país, pues los intereses de préstamos se las habían comido. El prestamista era la misma Exxon, mediante una filial. Si bien el SII había fijado una deuda tributaria por 400 millones de dólares, Lagos y Eyzaguirre cedieron y aceptaron la miseria de 36 millones. Además se negaron a que Codelco, ahora la poseedora de la opción de compra, la hiciera efectiva, siendo que ya estaba aceptada por la Anglo por 1.300 millones de dólares, un precio cinco veces menor al que ahora está demandando la Anglo. Estos últimos entretelones han sido revelados en estos días por Juan Villarzú, ex vice de Codelco. Es parte de la vergonzosa historia de cómo Chile fue despojado de una riqueza que estaba en su poder, gracias al gobierno de Allende.
- ¿Cómo califica Ud. la actitud de la Anglo de desconocer la opción de compra de Codelco por el 49% y dejarla reducida sólo al 24,5%?
- Coincido en el calificativo de “mala fe”. Es lo menos que se puede decir. Pero, lo concreto es que al venderle a Mitsubishi el otro 24,5 %, parte de lo que estaba comprometido a Codelco, en el fondo es una burla, una artera maniobra para impedir lo principal: el respeto al contrato, a la opción de compra de Codelco. Es usar la letra chica para anular la letra grande. Esto es inaceptable, moral y jurídicamente. Una compañía transnacional, con un largo prontuario, se permite, hacer pedazos una obligación contractual, con una empresa, cuyos dueños son toda una nación. Además la presidente de Anglo se permitió amenazar a Chile de que de no aceptar su sucio juego, le echaría encima al país, el poder de los inversionistas extranjeros, quizás un boicot transnacional.
- ¿Qué razones tiene Codelco para insistir en la transferencia del 49% y qué mecanismos se podrían usar para hacer cumplir el contrato en los términos fijados previamente?
- Codelco debe insistir en que el contrato de opción de compra debe cumplirse íntegramente. Esto significa que si Angloamerican ha vendido una parte de sus acciones a Mitsubishi y se alega que está en su derecho al disponer de sus acciones, esta transferencia no puede ser a costa de los derechos de Codelco. Por lo tanto, la propiedad de la compañía debería quedar así: 49% para Codelco; 24,5% para Mitsubishi y 26,5% para Angloamerican. Así se respetarían los derechos de todas las partes. Codelco y Mitsubishi obtendrían lo suyo y Angloamerican se quedaría con el resto, después de cumplir con sus dos compromisos.
El gobierno de Piñera tiene una gran responsabilidad en la estrategia que debe seguir para hacer valer nuestros intereses patrios. Debe disponer de los mejores abogados, hacer intervenir al Consejo de Defensa del Estado. Y si la Anglo no se retracta de lo obrado y hay que ir a tribunales, estos deben ser chilenos. No se puede aceptar por ningún motivo que intervengan tribunales internacionales o extranjeros, los cuales han dado motivo de sobra para desconfiar de sus fallos.
- Según algunos comentaristas este conflicto es sólo entre dos empresas individuales y hay que dejar que lleguen a un acuerdo entre ellas. Nadie más debería intervenir, ni el Parlamento ni el Gobierno. ¿Está de acuerdo con esta posición?
- No. Es una posición torpe e ingenua. Las compañías globales nunca dejan de presionar mediante los gobiernos donde tienen su sede y la nacionalidad de sus principales accionistas. Las grandes potencias siempre intervienen a favor de sus capitalistas privados y con mayor razón si se trata de empresas estatales. Muchas veces amenazan, chantajean y llegan a utilizar los métodos más brutales para salirse con la suya. Los últimos ejemplos los tenemos en Irak y Libia, ¡Qué masacres y genocidios no cometieron para apoderarse de sus pozos petrolíferos! Nadie ignora que Codelco es una empresa propiedad del estado, por tanto sus dueños colectivos son todos los chilenos. El gobierno responde ante el país sobre su gestión; y sus directores y gerentes deben responder por sus actos ante el gobierno, no son autónomos. El Congreso es corresponsable de defender este imprescindible patrimonio nacional, del cual depende el bienestar y el futuro del país.
Este es un tema país. Hay una razón de estado para actuar e impedir el despojo. Todos los chilenos deben pronunciarse: parlamentarios, alcaldes, municipios, vecinos de las zonas mineras, sindicatos y federaciones, técnicos y profesionales, académicos y estudiantes. Aquí sí cabe aplicar la “unidad nacional” para defender lo nuestro.
- ¿Una unidad nacional en torno a la defensa de Codelco frente a la agresión de la Angloamerican no llevaría a los opositores al gobierno de Piñera a confiar ingenuamente en que se mantendría firme, sin caer en un renuncio final?
- Es cierto que siempre hay posibilidades de que Piñera ceda a las presiones de las transnacionales. Por eso no se trata de endosar un cheque en blanco. También es cierto que el tema de la opción de compra comprende otros aspectos discutibles y propósitos oscuros sobre el destino final de la operación, entre ellos el precio final que se pagaría. Otro caso es el mentado préstamo de la multinacional japonesa Mitsui a Codelco con un compromiso de transformar a Mitsui de acreedor en accionista en una nueva empresa, filial y semi independiente de Codelco, es una operación que debe rechazarse porque apenas encubre el propósito de avanzar hacia la privatización de Los Bronces. Este préstamo, además no es necesario pues el país tiene reservas en divisas suficientes que rendirían mucho más como inversión en nuestras minas que colocadas en los mercados financieros internacionales con altos riesgos de grandes pérdidas. Por lo tanto habrá que estar vigilantes, exigir total transparencia en todas las gestiones, mantener plena independencia para juzgar y oponerse firmemente a todo lo que perjudique a los intereses nacionales.
- Poseer hasta el 49% de las acciones de una compañía no es tener el control sobre ella, ¿Por qué debiéramos centrarnos en obtener esa cifra y no proponernos su nacionalización completa?
- Efectivamente el 49% no significa la mayoría y por tanto normalmente no es el control absoluto de una sociedad de dos o varios dueños. Pero, pertenecer al directorio, enterarse y controlar la administración y hasta llegar a tener algunos vetos, todo es posible, según las leyes sobre sociedades. Lo mejor para Chile sería la renacionalización completa de la Gran Minería y ese debe seguir siendo nuestro gran objetivo. Los beneficios para Chile serían inconmensurables. Pero eso requiere un gran cambio político institucional, un gobierno de nuevo tipo, una nueva mayoría parlamentaria que lo ejecute. Estamos en camino, pero aún nos falta para llegar a la meta. Cuando sea el momento, podremos utilizar diversos procedimientos para nuestro objetivo. En el curso de este conflicto que ha generado la Anglo, podemos avanzar en conciencia pública, revisar el sistema aberrante de concesiones que contradice la propiedad estatal de los yacimientos, podemos utilizar diversos recursos legales y administrativos, revisar y controlar a las compañías, adecuar un verdadero royalty a la gran minería privada y hacer respetar la soberanía nacional en una materia que es vital para Chile.