Mejillones, 23 de Abril de 2009
Con fecha 23 de abril, nacieron y murieron grandes escritores. Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega. Todos, verdaderos genios de la literatura universal. Por esta razón, el año 1995, la Conferencia General de la UNESCO declaró tal fecha como Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor, con el fin de fomentar la lectura, promover el desarrollo de la industria editorial y proteger la propiedad intelectual de los autores. Bien es sabido que nuestra sociedad no se caracteriza por leer. Es más, estudios internacionales no son muy halagüeños. Las conclusiones son categóricas: la pobre comprensión lectora de los chilenos. Y esto ocurre por que lisa y llanamente no se lee. En este fracaso, a todos nos caben responsabilidades. Al Estado por no generar las condiciones socioeconómicas y culturales propicias para hacer accesible el libro a cualquier hogar del país. Al mundo político por no contar con la voluntad para que de una vez por todas se legisle sobre la rebaja del impuesto al libro y con ello se estimule su demanda. Al sistema educativo por no motivar adecuadamente la lectura temprana, por no innovar y seguir sometiendo a alumnos y alumnas a lecturas complejas, tediosas, extensas, distantes (tanto en el tiempo como en el espacio) y poco amigables. A autoridades por pensar de manera ingenua que el desarrollo implica solamente crecimiento industrial, establecimiento de Clusters, generación de infraestructura, construcción de puentes, avenidas y puertos, olvidando que el verdadero Desarrollo se “lee” en diversas claves (económica, social, cultural y humana) y se “escribe” por diversos actores (trabajadores, industriales, economistas, docentes, tecnócratas, jóvenes, científicos, artesanos, artistas, creadores, poetas, y porque no decir unas pocas autoridades). A la familia, por no estimular el hábito lector en el seno de la primera infancia; por considerar la compra de un libro como un gasto, mas que una inversión; por evadir “el agotador acto” de leer un cuento a un hijo luego de una extenuante jornada de trabajo, y preferir la comodidad que implica mantener pasivos, callados, quietos, tranquilos, es decir hipnotizados a nuestros hijos al encender el televisor; por estimular el adormecimiento del cerebro al plajear de Internet una tarea escolar en vez de rastrearla en una biblioteca; por creer que ganamos tiempo al dejar de leer un libro, y ganamos mas al localizar un “buen resumen” que se encuentra a solo un clik de distancia; por enorgullecernos del nuevo bar de nuestro hogar, y sin empacho ignorar un sitio para los libros. Por estas y muchas otras razones, la lectura no es prioridad en nuestra sociedad. Como tampoco lo es la escritura. Con ello, dejamos escapar la oportunidad, no solo de enriquecimiento espiritual, sino de engrandecimiento intelectual, y desarrollo de la creatividad y la imaginación. Capacidades humanas tan subutilizadas hoy en día. Olvidamos que la lectura es crucial para el desarrollo de capacidades lingüísticas y es esencial en procesos de comunicación. Y desconocemos que la lectura nos abre nuevos horizontes: permite conocer realidades ajenas a nosotros, entretenernos en forma simple y cómoda, aumentar nuestra capacidad mental, mejorar sustantivamente la memoria, aumentar el stock de conocimientos y saberes que serán cruciales para el desarrollo futuro, y lo más importante, nos introduce en un mundo mágico que nos ilustra sobre la vida, la muerte, el amor y el odio, la ciencia y la mitología, el universo y la tierra, la naturaleza y la cultura, dios o su antitesis. En fin, sobre todo lo imaginable y lo inimaginable hasta el momento ......
Es por ello que en virtud de la importancia de estimular la lectura en los niños y niñas de este país, y en particular de la comuna, es preciso leer no sólo a García Márquez, Borges u Octavio Paz. El desafío es entonces, leer. Pero leer en clave local. No descartar la lectura del Quijote u otros clásicos. Pero tampoco subestimar ni menospreciar la poesía de Sabella, Bahamonde y Rivera Letelier. Menos aun, los aportes literarios de Juana Guerra, Pedro Rojas, Ximena Guerra, la familia Santoro, del profesor Tapia o nuestro amigo Florentino Novoa.
Manuel Zamora Pizarro
Sociólogo
EXELENTE ..EXELENTE ........
primera ves en todos mis años de vida.que se hace mencion en mejillones de leer a escritores locales muy buenos por lo demas y de los cuales algunos son amigos profesor y conocidos .y en mis años lei unos escritos de sr.BAYRON BAÑADOS muy bueno .la verdad es un reconocimiento.de personas .trabajos .y tiempo de dedicacion a ese DON que DIOS les entrego. el equipo web anda BUSCANDO PERSONAJES DE LA SEMANA.LES SUGUIERO SE DEN UNA VUELTA POR MEJILLONES Y ENCONTRARAN .PERSONAS QUE SE MERECEN ESA DISTINCION. A UD UN AGRADECIMIENTO POR ACORDARSE DE AQUELLOS ESCRITORES LOCALES...........
Y COMO IDEA ESPERO ALGUN DIA PODER LEER ALGUN ENSAYO DE ESTOS ESCRITORES POR ESTE MEDIO ... ATTE A UD KENY ALBERT