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SALVEMOS A MICHAEL

Enviado por PEDRO MARCELO ROJAS HERRERA el 30/06/2009 a las 23:20
PEDRO MARCELO ROJAS HERRERA

Dos aclaraciones para salvar a Michael de la morbosidad mundial.

De todas maneras,  leer para intentar juzgar después.

 

1.- Por qué la despigmentación de su piel?

El cambio de color de su piel se debió a una enfermedad de despigmentación de la piel que se llama VITILIGO. Se da por problemas nerviosos, medicamentoso.  Fíjense en las manchas de su piel en las fotografías, incluso en algunas fotos se les notan igual cuando ya se veía blanco.  Lo más probable era que utilizara tintes de color piel. para tapar sus manchas  La transpiración lo delataría siempre.

El vitíligo es una enfermedad degenerativa de la piel en la que los melanocitos (las células responsables de la pigmentación de la piel) mueren, dejando así de producir melanina (sustancia causante de la pigmentación de la piel) en la zona donde ha ocurrido la muerte celular.

La prevalencia está entre el 0,5 y el 3% de la población. La mayoría de los casos comienzan entre los 10 y los 30 años y se manifiestan por las manchas blancas que resultan de la ausencia del pigmento en la piel; suelen ser zonas circulares con bordes definidos y con una extensión variable aunque suelen observarse más frecuentemente en las extremidades (manos y pies), zonas de extensión y flexión (rodillas y codos) y en algunos casos en la cara o los genitales. No hay diferencias por sexo o raza.

 El vitíligo no es contagioso, ni por el tacto o el contacto de ninguna naturaleza; los procesos que se dan para su comienzo son inherentes a cada persona, de ahí que no haya peligro de contagio alguno.

Su lucha por mantener su color negro finalmente cedió ante la enfermedad y decidió junto a sus médicos en quedar blanco,  que era mucho más fácil.  Sus fotografías lo muestran e incluso utilizó siempre guantes cuando ya era inevitable ocultar esta enfermedad.  Fatal para un artista de la categoría de Michael.  Se pensó siempre que renegó sobre su raza.

2.- Cómo ocurrió el accidente que tuvo Michael Jackson en el comercial de Pepsi?

Ya siendo un gran ídolo,  sufrió un accidente y se quemó parte de su cuerpo y principalmente su rostro,  donde su nariz se vio más afectada,  daño que nunca pudo reparar.  De ahí sus constantes operaciones a su rostro y especialmente su nariz.  Este accidente le daño el cuero cabelludo,  por eso hoy se dice que Michael se encontraba calvo al momento de su muerte.

 

El mismo Michael Jackson narró así el accidente:

"Yo tenía pensado dedicar la mayor parte de 1984 a trabajar en unas ideas para una película, pero mis proyectos se frustraron. En enero, me quemé en el plató de un anuncio de Pepsi que rodaba con mis hermanos.

La causa del fuego fue, pura y simplemente, la estupidez. Rodábamos de noche y yo tenía que bajar por una escalera mientras a mi espalda, a cada lado, estallaban cartuchos de magnesio. Parecía muy fácil. Yo bajaba la escalera y, detrás de mí, estallaban los cartuchos. Hicimos varias tomas que estuvieron perfectamente sincronizadas. El efecto de relámpago de los fogonazos era soberbio. Hasta después no descubrí que los cartuchos estaban a medio metro de mi cabeza, lo cual era una infracción de las reglas de seguridad. Yo estaba a medio metro de una explosión de magnesio.

Luego, Bob Giraldi, el director, me dijo: -Michael, bajas demasiado pronto. Queremos verte ahí arriba. Cuando se enciendan las luces, queremos que se vea que estás ahí. Por lo tanto, espera.

Y yo esperé, las bombas estallaron a cada lado de mi cabeza y las chispas me prendieron en el pelo. Yo bajé por la rampa bailando y dando vueltas, sin saber que estaba ardiendo. De pronto, mis manos, en un movimiento reflejo, fueron hacia mi cabeza, en un intento de sofocar las llamas. Caí al suelo, tratando de sacudirme las llamas. Después de la explosión, Jermaine dio media vuelta y me vio en el suelo y pensó que alguien del público había disparado, porque trabajabamos de cara al público. Esto le pareció. Miko Brando, que trabaja para mí, fue el primero que llegó a mi lado. Luego, el caos. La locura. No hay película que pueda captar el dramatismo de lo que pasó aquella noche. La gente chillaba. Alguien gritó: «¡Que traigan hielo!» Había ruido de carreras alocadas, y la gente exclamaba: «¡Oh, no!» Llegó la ambulancia y, antes de que se me llevaran, pude ver a los directivos de Pepsi reunidos en un rincón, aterrorizados. Recuerdo que, cuando los enfermeros me pusieron en la camilla, los de Pepsi, del susto, no se atrevían ni a preguntar cómo estaba.

Mientras, a pesar del terrible dolor, yo me sentía ausente. Contemplaba cómo se desarrollaba el drama. Después me dijeron que eso se debía al shock, pero recuerdo que disfruté del trayecto hasta el hospital, porque nunca pensé que iría en ambulancia tocando la sirena. Era una de las cosas que siempre deseé de chico. Cuando llegábamos me dijeron que a la puerta del hospital había fotógrafos y cámaras del telediario, de modo que pedí mi guante. Hay una foto mía famosa saludando desde la camilla con el guante.

Después, uno de los médicos me dijo que era un milagro que estuviera vivo. Un bombero había comentado que, en la mayoría de casos, se te incendia la ropa y puedes morir o quedar desfigurado. Ni más ni menos. Yo tenía quemaduras de tercer grado en el cuero cabelludo que casi me llegaban hasta el cráneo, por lo que tuve muchos problemas, pero, a pesar de todo, hubo suerte.

Ahora sabemos que el incidente generó mucha publicidad para el anuncio. Se vendió más Pepsi que nunca. Y después los de Pepsi me ofrecieron el contrato publicitario más fabuloso del mundo. Era tan fantástico que pasó al Libro Guinness de Récords Mundiales. Pepsi y yo trabajamos juntos en otro anuncio llamado «The Kid» y yo les di problemas al limitar mis planos, porque me parecía que todos los planos que pedían no iban a resultar. Después, el anuncio fue un éxito y me dijeron que yo tenía razón.

Todavía recuerdo lo asustados que estaban los de Pepsi la noche del fuego. Pensaban que el hecho de que yo me hubiera quemado daría mal sabor de boca a todos los chicos americanos que bebieran Pepsi. Sabían que yo podía demandarles, y nada me lo impedía, pero me mostré amable. Muy amable. Me dieron un millón y medio de dólares que yo doné acto seguido al Centro de Quemados Michael Jackson. Quería hacer algo porque me sentía muy conmovido por los otros quemados que conocí en el hospital.”

Quizá su operaciones estéticas no fueron por vanidad,  por lo menos al principio.  Lo que sí se puede confirmar,  que él desde niño se consideró poco agraciado y eso lo comentó en más de alguna oportunidad.

En fin,  juzguen ustedes.

Un amigo,  Pedro.

 

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