Dos aclaraciones para salvar a Michael de la morbosidad mundial.
De todas maneras, leer para intentar juzgar después.
1.- Por qué la despigmentación de su piel?
El cambio de color de su piel se debió a una enfermedad de despigmentación de la piel que se llama VITILIGO. Se da por problemas nerviosos, medicamentoso. Fíjense en las manchas de su piel en las fotografías, incluso en algunas fotos se les notan igual cuando ya se veía blanco. Lo más probable era que utilizara tintes de color piel. para tapar sus manchas La transpiración lo delataría siempre.
El vitíligo es una enfermedad degenerativa de la piel en la que los melanocitos (las células responsables de la pigmentación de la piel) mueren, dejando así de producir melanina (sustancia causante de la pigmentación de la piel) en la zona donde ha ocurrido la muerte celular.
La prevalencia está entre el 0,5 y el 3% de la población. La mayoría de los casos comienzan entre los 10 y los 30 años y se manifiestan por las manchas blancas que resultan de la ausencia del pigmento en la piel; suelen ser zonas circulares con bordes definidos y con una extensión variable aunque suelen observarse más frecuentemente en las extremidades (manos y pies), zonas de extensión y flexión (rodillas y codos) y en algunos casos en la cara o los genitales. No hay diferencias por sexo o raza.
El vitíligo no es contagioso, ni por el tacto o el contacto de ninguna naturaleza; los procesos que se dan para su comienzo son inherentes a cada persona, de ahí que no haya peligro de contagio alguno.
Su lucha por mantener su color negro finalmente cedió ante la enfermedad y decidió junto a sus médicos en quedar blanco, que era mucho más fácil. Sus fotografías lo muestran e incluso utilizó siempre guantes cuando ya era inevitable ocultar esta enfermedad. Fatal para un artista de la categoría de Michael. Se pensó siempre que renegó sobre su raza.
2.- Cómo ocurrió el accidente que tuvo Michael Jackson en el comercial de Pepsi?
Ya siendo un gran ídolo, sufrió un accidente y se quemó parte de su cuerpo y principalmente su rostro, donde su nariz se vio más afectada, daño que nunca pudo reparar. De ahí sus constantes operaciones a su rostro y especialmente su nariz. Este accidente le daño el cuero cabelludo, por eso hoy se dice que Michael se encontraba calvo al momento de su muerte.
El mismo Michael Jackson narró así el accidente:
"Yo tenía pensado dedicar la mayor parte de
La causa
del fuego fue, pura y simplemente, la estupidez. Rodábamos de noche y yo tenía
que bajar por una escalera mientras a mi espalda, a cada lado, estallaban
cartuchos de magnesio. Parecía muy fácil. Yo bajaba la escalera y, detrás de
mí, estallaban los cartuchos. Hicimos varias tomas que estuvieron perfectamente
sincronizadas. El efecto de relámpago de los fogonazos era soberbio. Hasta
después no descubrí que los cartuchos estaban a medio metro de mi cabeza, lo
cual era una infracción de las reglas de seguridad. Yo estaba a medio metro de
una explosión de magnesio.
Luego, Bob
Giraldi, el director, me dijo: -Michael, bajas demasiado pronto. Queremos verte
ahí arriba. Cuando se enciendan las luces, queremos que se vea que estás ahí.
Por lo tanto, espera.
Y yo
esperé, las bombas estallaron a cada lado de mi cabeza y las chispas me
prendieron en el pelo. Yo bajé por la rampa bailando y dando vueltas, sin saber
que estaba ardiendo. De pronto, mis manos, en un movimiento reflejo, fueron
hacia mi cabeza, en un intento de sofocar las llamas. Caí al suelo, tratando de
sacudirme las llamas. Después de la explosión, Jermaine dio media vuelta y me
vio en el suelo y pensó que alguien del público había disparado, porque
trabajabamos de cara al público. Esto le pareció. Miko Brando, que trabaja para
mí, fue el primero que llegó a mi lado. Luego, el caos. La locura. No hay
película que pueda captar el dramatismo de lo que pasó aquella noche. La gente
chillaba. Alguien gritó: «¡Que traigan hielo!» Había ruido de carreras
alocadas, y la gente exclamaba: «¡Oh, no!» Llegó la ambulancia y, antes de que
se me llevaran, pude ver a los directivos de Pepsi reunidos en un rincón,
aterrorizados. Recuerdo que, cuando los enfermeros me pusieron en la camilla,
los de Pepsi, del susto, no se atrevían ni a preguntar cómo estaba.
Mientras, a
pesar del terrible dolor, yo me sentía ausente. Contemplaba cómo se
desarrollaba el drama. Después me dijeron que eso se debía al shock, pero
recuerdo que disfruté del trayecto hasta el hospital, porque nunca pensé que
iría en ambulancia tocando la sirena. Era una de las cosas que siempre deseé de
chico. Cuando llegábamos me dijeron que a la puerta del hospital había
fotógrafos y cámaras del telediario, de modo que pedí mi guante. Hay una foto
mía famosa saludando desde la camilla con el guante.
Después,
uno de los médicos me dijo que era un milagro que estuviera vivo. Un bombero
había comentado que, en la mayoría de casos, se te incendia la ropa y puedes
morir o quedar desfigurado. Ni más ni menos. Yo tenía quemaduras de tercer
grado en el cuero cabelludo que casi me llegaban hasta el cráneo, por lo que
tuve muchos problemas, pero, a pesar de todo, hubo suerte.
Ahora
sabemos que el incidente generó mucha publicidad para el anuncio. Se vendió más
Pepsi que nunca. Y después los de Pepsi me ofrecieron el contrato publicitario
más fabuloso del mundo. Era tan fantástico que pasó al Libro Guinness de
Récords Mundiales. Pepsi y yo trabajamos juntos en otro anuncio llamado «The
Kid» y yo les di problemas al limitar mis planos, porque me parecía que todos
los planos que pedían no iban a resultar. Después, el anuncio fue un éxito y me
dijeron que yo tenía razón.
Todavía
recuerdo lo asustados que estaban los de Pepsi la noche del fuego. Pensaban que
el hecho de que yo me hubiera quemado daría mal sabor de boca a todos los
chicos americanos que bebieran Pepsi. Sabían que yo podía demandarles, y nada
me lo impedía, pero me mostré amable. Muy amable. Me dieron un millón y medio
de dólares que yo doné acto seguido al Centro de Quemados Michael Jackson.
Quería hacer algo porque me sentía muy conmovido por los otros quemados que
conocí en el hospital.”
Quizá su operaciones estéticas no fueron por vanidad, por lo menos al principio. Lo que sí se puede confirmar, que él desde niño se consideró poco agraciado y eso lo comentó en más de alguna oportunidad.
En fin, juzguen ustedes.
Un amigo, Pedro.
















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