Con el hermoso cuento de Navidad de Pepe, empezamos a recorrer vivencias, recordando aquellos días de infancia en nuestro Mejillones.
Hubiese querido contar lo que recordaba de mis navidades de niño y prometí para pesar de todos, que tendría algo que contarles de los años nuevos.
A diferencia de Antofagasta, Mejillones se levantó en la ancha llanura que limita al oeste con los cerros de la parte más elevada de la Punta de Angamos; donde hay un farallón por encima de lo que fué el cementerio Boliviano y cercano a donde se empieza a encaramar la ruta a las covaderas, hasta llegar a la cima, donde teníamos los andariveles con los cuales se mandaba el guano rojo a la planta de proceso y muelle de embarque.
La Caleta le llamábamos a ese sector que correspondía también al campamento de Fertilizantes. Luego venía el cierre del FCAB o ferrocarril de Antofagasta a Bolivia.
En ambas áreas existian sectores separados, como en todos los campamentos del norte, para los Gringos, para los jefes, para los empleados y para los obreros. Cada sector tenía también sus ranchos o clubes.
Nosotros vivíamos en el FCAB, en pleno barrio obrero, en la casa de la escuela que era enorme ( la casa), para que se formen una idea, todas las piezas de mi casa, eran de cuatro x cuatro por cuatro metros ( podíamos hacer eco ).
Aunque ibamos a la playa casi todo el año mientras estuviéramos en Mejillones, lo habitual era que empezáramos el verano apenas un poco antes de la navidad.
Ya pasada la navidad, desde el mismo 26 la cosa era otra; cada barrio, cada bloque, empezaba a preparar la celebración de la llegada del año nuevo.
Y la gran preocupación era la preparacion de salnatrones
( pozones llenos de salitre conteniendo todo tipo de cuetes ( cohetes para los puristas)) para encender justo a la medianoche con los famosos monos hechos con ropa vieja y relleno con todo tipo de trapos y ( de nuevo) con cuetes en su interior.
Otros mejilloninos, (Los de la caleta) subían por el farallón hasta una parte muy plana, en la que con tachos rellenos con huaipe empetrolado, escribían con grandes letras de fuego visibles en todo el pueblo: "Feliz Año Nuevo." El pensamiento de todos estaba con ellos porque las letras se encendían casi justo a las doce y mientras todos nos dábamos los abrazos, ellos todavía tenían que bajar del cerro.
Luego de saludar a todos los de la casa, llegaba el momento de empezar a recorrer el campamento de principio a fin, repartiendo abrazos al lote y brindando en cada casa con lo que te obsequiaran.
El gran objetivo, era obtener abrazos "completos" ( con beso "en la boca", sino no era gracia) de la mayor cantidad de chiquillas posibles ( los recuentos, estaban llenos de ilusión y fantasía y cual más, cual menos, era el que más abrazos completos había dado). Eso aseguraba tener con quien bailar después en cada club que pudiéramos visitar.
La fiesta de leyenda se hacia en el gran salón del Cine Alianza, aunque había fiestas en el Ferroviarios, en la Bomba, en el Prado, en Casa de Máquinas y en el Balneario e iban las familias completas con sus mejores trajes hasta con los cabros chicos que rápidamente se quedaban dormidos en improvisadas camas sobre las sillas.
Al final, siempre terminábamos recorriéndolos todos. El trago era barato y los adultos se divertían "curando a los cauros"(lolos de hoy). No existía el Pisco ( se llamaba Grapa en ese entonces). Los tragos más famosos eran el Gin, cognac y el ron ( los hachazos al día siguiente eran seguros, según me contaban). Recuerdo chiquillas rete bonitas, en todos los sectores y aunque quisiera, no nombraré a ninguna pa' no cometer el error de olvidar a alguien. Pero hay chiquillas que recuerdo. Esos años nuevos nunca fueron superados en mis recuerdos, aunque viví Años Nuevos espectaculares en los hoteles en que trabajé cuando era soltero y aún recién casado tanto en el Mapocho como en Antofagasta.
Estas fiestas tienen un particular sentido para mí, desde que a mi mamá se le ocurrió Nacer a la Vida Eterna una víspera de Navidad ( 24) hace ya algunos años. Por una extraña razón que no he tratado de explicarme, ese día desde entonces, escucho en cualquier parte en que esté aunque no me lo proponga, esta dulce canción que, no importa como, siempre me hace llorar aunque no de pena. Me libera de mis pesares; siempre aliviana mi mochila y creo que por obra y gracia de la Mater Santissima, hace que me sienta con hartas ganas de reiniciar el camino por un año más: Gracia Sorprendente es reconocerte Jesús, como mi salvador... http://www.youtube.com/watch?v=TY8J35OXVxg
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Alvaro
















Viviendo de recuerdos. jijijijijijijijij
Lo otro hermoso que recuerdo también de mi pueblo,es que todas las puertas de las casas solían estar abiertas para el año nuevo, uno entraba a saludar y te ofrecían un trago...."cola de mono" que era hecho con agua ardiente, café, leche y condimentos....A mí me encantaba por supuesto, se tomaba bien frío..... Mi madre solía hacer unas tres ollas para las personas que fuesen a saludar.
Lamentablemente de que me vine no he vivido otro año nuevo en mi pueblo, no sé si aún queda algo de todo eso que se hacía antes o estará cambiado..... Espero volver algún día y vivirlo nuevamente allá.
Saludos y que tengas un Feliz 2010 junto a todos los tuyos: Nury