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De la Humildad a la Magnificencia: el Huiro, un Conocido de Nuestras Playas

Enviado por Mario Pérez Salinas el 31/01/2010 a las 2:16
Mario Pérez Salinas

 

         Los niños y jóvenes de la época de los 60 y 70, en Mejillones, nos contentábamos sobremanera cuando en algunas de las noches silenciosas y cálidas y siempre estrelladas escuchábamos el fuerte batir del mar sobre la grisácea arena de la playa, en un ruido potente y de alto rimbombo que se amplificaba por toda la bahía, en series de tres o cuatro grandes  y cinco o seis pequeñas, cada diez o quince minutos. ¡Eran los tumbos!, las    grandes olas producto de marejadas originadas en la inmensidad del Océano Pacífico, las cuales nos auguraban días de playa muy adrenalínicos –en el decir de los jóvenes de hoy-, gestando cuadros de populosa muchachada corriendo playa adentro, entre la saca y la resaca, a capear, en atlética disposición, la cóncava y verdeante mole de agua que, saturada de espuma y recogida sobre sí misma, se precipitaba, con un sonido hueco y espeluznante, como queriendo apañar nuestros empequeñecidos cuerpos ante la ampulosidad de la naturaleza.

            Emergíamos por detrás, cara a tierra, cuando, una vez superada la cresta, junto con un enérgico ademán de cabeza –cual latigazo- enjugando el agua de los ojos y el rostro, nos volteábamos en lance perfecto a observarla cómo, después de reventar, seguía inmutable su marcha recta y poderosa playa arriba, atropellando a cualquiera que pillase mal parado y llegando a mojar las carpas y las toallas de los veraneantes de la ciudad, los otros, porque nosotros éramos los del pueblo, los nativos y también los expertos. Y en seguida, a encarar nuevamente el mar y esperar la siguiente ola, y la otra y la otra, hasta que éstas decrecían en intensidad, dándonos lugar a retirarnos para pasar al abrigo en la candente arena, a la espera de una nueva serie de la colosal rompiente.          

            Qué rico, capear tumbos, eso era verano (supongo que ahora es igual, pero uno tiende siempre a contar lo que personalmente ha experimentado). Sin embargo, el problema venía después, a los tres o cuatro días a lo sumo, una vez calmadas las marejadas, pues entonces aparecía el huiro, soltado por la fuerza de las ondas desde el fondo acuático, aquella ominosa alga que a todos provocaba disgusto dado que  su abundancia colmaba los espacios para el nado, restándole ímpetu al verano. ¡Quién querría bañarse en un mar de sargazos!, con esos ramales largos y gelatinosos y esas hojas sueltas rozándole a uno las costillas, los brazos y piernas, y con el temor omnipresente  de que un animalejo marino picase por debajo, fuera del alcance de la vista, oculto en aquella fronda pelágica.

           

            Pero no todo acababa allí, porque a la semana de la invasión de esta masa de algas, la misma, impulsada por los embates ahora suaves, más usuales, pero persistentes y regulares, de las olas, comenzaba a vararse, acumulándose en el fondo de la playa en verdaderas paredes de hasta dos metros de altura, de huiros verdes, cafés y rojos y sus típicos cilindros de gas (que le sirven a las hojas para mantenerse a flote, en el mar) y que al pudrirse, al cabo de unos días, causaba un mal olor persistente, y la afluencia de bandas de mosquitos molestosos y de bichos minúsculos.

            Ese es el huiro, la planta acuática más abundante del litoral chileno, de nombre científico macrocystus  pyrifera, caracterizado por su rápido crecimiento, quizás el mayor en los mares del mundo, aunque la especie es propia de la flora marina americana. Pero he aquí que esta planta, a contrapelo de su mala imagen, viene, producto de la modernidad tecnológica, a representar una apreciable ventaja económica para la humanidad y en alguna medida para la salvación del mundo.

            Con la crisis del petróleo y el creciente grado de contaminación de la atmósfera, a raíz de la liberación permanente de emisiones de carburantes, gasolina, diesel, originados en elementos fósiles, saturados de C02, la ciencia se ha dado en buscar con ahínco la posibilidad de explotación de las llamadas energías alternativas, entre los cuales se encuentran los biocombustibles, como el bioetanol y el biodiesel, obtenidos a partir de  especies vegetales sobre la superficie de la Tierra, como el maíz, la caña de azúcar, la remolacha y la jatropha, esta última una planta que se está importando para recuperar suelos degradados en el Norte Chico ya que constituye una oleaginosa que sobrevive y crece en suelos marginales, erosionados y agotados. También se considera en este rubro de los biocombustibles a los aceites refritos, el raps, las grasas animales y las microalgas cultivadas en acuarios, así como los materiales lignocelulósicos, producto de residuos agrícolas (como el pasto corriente), forestales (ramas y restos de poda) e industriales (aserraderos y procesadoras de alimentos), todos de alto contenido en biomasa; e incluso residuos sólidos urbanos, como papeles, cartones y palos.

            Empero, ante todas estas materias primas, nuestro huiro aparece como una de las alternativas más convenientes. Primero, por su rápido crecimiento (puede dar hasta dos cosechas al año), y su gran margen de rendimiento, ya que el 50% de su peso en seco corresponde a azúcares (almidones, glucosa) los cuales, en un proceso tecnológico y de fermentación, muy parecido a los utilizados en la elaboración del vino y la cerveza, pueden ser convertidos en etanol, materia que a su vez, según norma reciente del Ministerio de Energía, es susceptible de ser mezclada con gasolina para uso de vehículos en un 2 ó 3 % del volumen resultante de la combinación, gestándose así un nuevo logro en la diversificación de la matriz energética del país.

            La otra ventaja radica en que el huiro no compite con zonas de cultivo terrestre ni con productos alimenticios, como el maíz, la caña o la soya. Además tiene precios mayormente competitivos frente a similares, por esa señalada característica de rendidor, pues está comprobado que, en su caso, con menos masa se obtiene más producto, en relación por ejemplo a los cereales.

            Todas las plantas del mundo crecen merced a un proceso de fotosíntesis, en que la luz solar, el dióxido de carbono de la atmósfera, el agua y los nutrientes de la Tierra, forman moléculas orgánicas complejas, como el azúcar, los hidratos de carbono y la celulosa, las cuales se concentran en las partes fibrosas del vegetal, siendo susceptibles de ser aprovechadas por el hombre, principalmente en su alimentación y como materia prima de sus procesos industriales. Para la formación de etanol, que no es sino alcohol etílico, se distinguen las siguientes etapas nítidas del procedimiento manufactor: disolución de la biomasa en agua; conversión del almidón/celulosa en azúcares fermentables, por la acción de las enzimas contenidas en la malta; fermentación, mediante el uso de levaduras; y destilación o deshidratación a través de la aplicación de calor.

            El Gobierno de Chile, a través de la CORFO y su Programa Innova, destinó en años recientes la cantidad de 18 millones de dólares a empresas que postulen proyectos de innovación tecnológica, 7 de los cuales acaban de ser adjudicados a un consorcio empresarial integrado por Bio Architecture (BAL), de Estados Unidos, la Universidad de Los Lagos y la ENAP, y con coejecutores menores  en los estudios  previos, como las Universidades de Chile, Católica, Católica del Norte y Universidad de California, EEUU; sobre la base de un proyecto desarrollado por BAL y la U. de Los Lagos, consistente en una planta piloto de cultivo de huiros en Puqueldón, Chiloé, abarcando 10 hectáreas de superficie oceánica y utilizando para ello un sistema de redes similares a las usadas en  el caso de los choritos. La idea es extender el proyecto a 100 hectáreas para obtener, hacia 2011,  un rendimiento de hasta 60 ó 70 toneladas de material seco por hectárea. En ello la Universidad de Los Lagos aporta el conocimiento en el cultivo de especies marinas y por su parte BAL se hace cargo del soporte tecnológico para la elaboración del producto final; porque con los recursos aportados por el Estado se procederá a instalar en Puerto Montt una planta piloto para producción de etanol, sobre la base de de dichos cultivos ficológicos.

            El proceso en sí no reviste mayor agresión al medio ambiente, porque no utiliza los huiros amontonados en las playas después de las mareas dado que ello significaría romper el equilibrio que provee de energía a toda una cadena atrófica de los organismos que viven en el borde costero. Tampoco se extraerán los huiros que crecen con gran profusión a diez metros de profundidad, los cuales configuran el hábitat natural de una rica funa submarina. Por el contrario, se cultivarán  brotes de la alga mediante un sistema de acuarios, para luego ser trasladados al mar, en parcelas premunidas de cuerdas colgantes hacia la profundidad, y para todo lo cual nuestro país brinda excelentes condiciones, con sus 200 millones de hectáreas de espacio oceánico, entre las cuales se considera una extensa área de aguas poco profundas, con ensenadas, radas e islas, de condiciones ideales para  la acuicultura de algas.

            Entonces, cuando un joven de hoy, en Mejillones, sienta el ruido de los tumbos que lo incitan a la aventura de capear las olas, pero que a la larga trae, como secuela, la varazón del incomodador huiro, podrá decir “Oh, es el majestuoso huiro, precursor de la descontaminación atmosférica”. Porque no por nada se calcula que con este puro e incipiente proyecto, 400.000 toneladas de dióxido de carbono dejarán de emitirse anualmente al exterior, en la medida de que el 5 por ciento del consumo de bencina en un año en el país sea reemplazado por esta modalidad de energía de base verde y por lo mismo más limpia. Oh, Huiro, que me hiciste mal y sin embargo te quiero.


 

Fuentes

 

Diario La Tercera, 29.012010

Economía y Negocios, Diario La Tercera, 20.01.2010

Europa Press, en http://www.chilepotencialaimentaria.cl/content/view/183728/Chile-a

Fundación Terra, http://www.terram.cl/index.php?option=com_conten&task=view&i...

Miliarum.com, en http://www.miliarum.co/Monografias/Biocombustible/Bioetanol/...

Programa Jatropha en Chile, http://www.jatropha.cl/contenido.asp?Id=3$Titulo=programa%20J...

Tribuna del Bío Bío, http://www.tribunadelbiobio.cl/portal/index.php?option=com_conte...

 

Observación

La primera fotografía la tomé de una publicación de Georgina Moya en este mismo Blog, la que a su vez cooresponde a una gentileza de Pedro Guerra.

 

 

 

 

 

 

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Huiro...

Enviado por el 31/01/2010 a las 08:36 PM
PETER   SARATSCHEFF  LÖSCH

O COCHAYUYO. ESTOY SEGURO QUE ADEMÀS DE LO RELATADO EN TU ARTÌCULO, ESTA ALGA TE DEJÒ OTRO GRAN RECUERDO. ESTA VEZ EN EL PLATO,JA,JA,JA.

Composición nutricional

El cochayuyo destaca entre las algas por ser de las que tiene, según las necesidades diarias recomendadas (150 microgramos por 100 gramos), la cantidad de yodo mejor equilibrada. Figura entre los alimentos con mayor contenido en fibra (47,5 g por 100 g). Su fibra está formada por mucilagos y principalmente por ácido algínico, compuesto capaz de unirse a metales pesados contaminantes, a sustancias radiactivas y a diferentes tóxicos que se hallan en nuestro interior, formando alginatos y facilitando así su eliminación.

El cochayuyo figura entre los alimentos con mayor contenido en calcio (1160 miligramos por 100 g) hierro (30 miligramos por 100 g), magnesio y manganeso; por supuesto, con valores por 100 gramos muy superiores a alimentos “mitos” como la leche (125 miligramos de calcio por 100 g), las lentejas (7 miligramos de hierro por 100g) o el hígado de pollo (7,9 miligramos de hierro por 100 g).

Su aporte de proteínas también es destacable, siendo superior por 100 g a nuestros cereales tradicionales como el maíz, el trigo y el arroz integrales. Contiene todos los aminoácidos esenciales en cantidades respetables, formando estos el 47% del total de su proteína.
Otros nutrientes que merecen especial atención de su composición son el fósforo, el zinc, el sodio, el potasio, el ácido fólico y la vitamina E.

Valor medio aproximado por 100 g

Valor energético: 349Kj 82 kcal
Proteínas: 11,26 g
Hidratos de carbono: 8,67 g
Grasas: 0,27 g
Fibra: 47,5 g
Sodio: 3.460 mg
Potasio: 1.250 mg
Calcio: 1.160 mg
Magnesio: 1.010 mg
Hierro: 30,59 mg
Fósforo: 142,2 mg
Manganeso: 1.130 ug
Yodo: 490 ug
Vitamina E: 1,68 mg

SI NO TE GUSTABAN TANTO EN AQUEL ENTONCE, AQUÌ VAN OTRAS RECETAS...

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He aquí algunos ejemplos de recetas para cuatro personas elaboradas con cochayuyo.

Ensalada con cochayuyo

Ingredientes: 40g de cochayuyo, 2 ó 3 zanahorias, 2 tomates, 1 cebolla.
Preparación: Hervir el cochayuyo durante 15 ó 20 minutos, o poner a remojo la noche anterior con abundante agua, luego escurrir, aliñar un poco con limón y reservar.

Trocear el tomate y la cebolla, rallar la zanahoria y mezclarlo todo añadiéndole el cochayuyo. Aderezar al gusto de cada uno (sal, aceite, ajo y perejil, o alguna salsa ligera)

Paella vegetariana a la marinera

Ingredientes: 40g de cochayuyo, 2 vasos de arroz integral, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 100 g de guisantes, un puñado de judías verdes, 5 ó 6 ramilletes de coliflor, 1/2 Kg de tomates sin piel cortados a dados, algunas zanahorias, habas, alcachofas o cualquier otra hortaliza del tiempo, sal y aceite de oliva.

Preparación: Lavar el cochayuyo y dejarlo así humedecido mientras preparamos las verduras. Rehogar en la paella la cebolla con el cochayuyo durante unos quince minutos y añadir después todas las verduras y hortalizas troceadas. Cuando empiecen a dorarse, incorporar el tomate y el arroz (cocido previamente “al dente”) con el agua o caldo que admita. Cocer a fuego lento hasta que se absorba todo el agua y el arroz esté en su punto. Si se utiliza arroz blanco añadirlo crudo.

Estofado de papas con cochayuyo

Ingredientes: 40 g de cochayuyo, 6 ó 7 papas medianas, 1/4 Kg de guisantes, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 tomate grande, caldo vegetal o agua, un puñado de almendras tostadas, 1 ramita de perejil, sal y aceite de oliva

Preparación: Lavar el cochayuyo y dejarlo humedecido mientras preparamos los demás ingredientes. A continuación dorar la cebolla junto con el alga en una cazuela de barro. Machacar en el mortero las almendras peladas, los ajos, el perejil y el tomate sin piel, y añadir a la cazuela juntamente con los guisantes. Rehogar durante 10 minutos y agregar las papas cortadas a trocitos. Sazonar al gusto y añadir un poco de agua o caldo vegetal. Cocer a fuego lento hasta que estén tiernas las patatas. Servir caliente.

Para los que prefiráis menos sofritos, también os quedara muy bueno poniendo en la cazuela de barro todos los ingredientes a la vez (menos las almendras, el perejil, el ajo, y el aceite, que reservaremos) y dejándolo cocer a fuego lento unos 20 minutos. A continuación hacer una picada con los ingredientes que hemos reservado y añadirla, dejar cocer unos 10 minutos más todo junto.

¡Sea creativo en su mesa! Enriquezca sus comidas con cochayuyo. Para ello lave el cochayuyo (con lo que perderá su dureza) o hiérvalo primero unos minutos y después añádalo junto al resto de ingredientes. La necesidad de cocción previa del cochayuyo dependerá del tiempo de cocción del resto de ingredientes y también de la “textura” que más nos guste, si más blanda o con más cuerpo. En la confección de la mayoría de platos no será necesario cocerlo previamente. Hemos de tener presente que su cocción es de unos 20 a 30 minutos.

AHORA VEREMOS CON OTRA PERSPECTIVA FUTURISTA " DE LA HUMILDAD A LA MAGNIFICENCIA " EN VUESTROS CREATIVOS PLATOS.                         QUE TENGAN PROVECHO...CHAO...PS.


El ùltimo " Tumbo "....

Enviado por el 31/01/2010 a las 09:10 PM
PETER   SARATSCHEFF  LÖSCH

DEJÒ VARADA UNA BOTELLA.  ¿ DONDE ?  MIREN BIEN.   ESPERO QUE SU DESTINO FUE EL RECICLAJE....CHAO...PS.


de Algas y Huiros

Enviado por el 02/02/2010 a las 06:39 PM
Alvaro Ricardo Rojas Herrera

El cochayuyo, de nombre científico Duvrilea antartica y muy distinta a la macrocystes , es parte de la dieta de los pueblos costeros desde el norte candente hasta las tierras australes y se conocen dos colores; la parda que es la que se puede comprar seca y una más oscura que es propia desde Chiloé al sur. Ambas pertenecen a la familia de las algas pardas junto al chascón, al palo y al pelillo. Su alto contenido de hidrocoloides ( materia aglutinante) como alginatos, carrageninas y agar, han abierto el apetito de los grandes exportadores , que incitando a los buzos algueros han estado depredando los bosques submarinos, sobre todo en algunas zonas como las dos puntas de la peninsula de Mejillones, en donde están acabando conas especies Lessonia Gigans y traveculata. Así mismo, han estado terminando con la lessonia nigrescens. Usar el alga en beneficio de las personas, sobre todo como alimento o para la generación de biocombustibles no es censurable. Explotar el alga hasta agotar el recurso, será siempre una estupidez. en los grandes bosques submarinos de kelps ( otro nombre que reciben estas grandes algas), se inician los procesos de reproducción de una gran variedad de peces y moluscos, así como también de nutrias ( chungungos) y erizos. Si los chungungos están en extinción y ya casi no se puede comer erizos, es gracias a la sobre explotación de los kelps. afortunadamente, para las poblaciones costeras del sur de Chile, el cochayuyo esta protegido y no puede extraerse indiscriminadamente.

Hasta hace unos años, existía estricta prohibición para el corte y extracción de alga parda húmeda, lo que dejó de hacerse para favorecer a las grandes empresas exportadoras de algas. Antes, solo se podía recoger el alga que el mar botaba en podas naturales ocurridas justamente, durante las bravezas que relata Mario. En experimentos de colegio no más, con el alga en pudrición, obtuvimos gas metano de lato poder calórico de valor semejante al gas obtenido de las heces de los animales ( cerdos) y su residuo, una vez acabado el gas, sirvió de excelente abono para la agricultura ( en uestro caso agricultura menor en huerto de hortalizas, choclos y tomates). En el caso de Mejillones, podría hacerse el proceso de obtención de gas primero, y luego de fertilizante o abono con alto contenido de sulfato y carbonatos.

Me gusta el progreso pero con absoluto respeto por el medio ambiente. Ojalá que se cumpla con el proyecto en cuanto a utilizar alga de cultivo y no sólo de extracción.


hola Mario Perez!!

Enviado por el 26/02/2010 a las 05:11 AM
soledad del rosario

Como estas,despues de tanto tiempo te saludo cordialmente como una mejillonina de corazon , como siempre muy bueno todo lo ke tu escribes ,no tengo nesecidad de ir a internet para saver la vida de la famosa alga El guiro,bueno amigo me alegra mucho  ver ke aun sigues escribiendo para este nuestro blog ,,cuidate estamo es contacto,,,besito chau

 

   Rosario


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