El término chino para la palabra "crisis" consta de dos ideogramas: uno significa dificultad; el otro, oportunidad. La ancestral sabiduría china refleja así que los momentos de crisis, además de conflictivos, son también momentos «adecuados» que encierran la oportunidad y la promesa de nuevas y más amplias posibilidades.
Esta obra cálida, llena de aliento y de consejos sabios, nos recuerda que la vida es un buen maestro y un buen amigo; y que los momentos difíciles de nuestra vida, aquellos en los que uno se siente descentrado y todo parece derrumbarse, son precisamente una situación ideal para librarnos de lo que nos mantenía atrapados y para abrir nuestro corazón y nuestra mente más allá de los antiguos límites.
Tenemos a nuestro alcance una felicidad esencial que, sin embargo, suele escabullirse entre nuestros dedos. La ironía es que ello sucede precisamente cuando lo que pretendemos es justo lo contrario: escapar del dolor y del sufrimiento.
Los sabios consejos de Pema Chödrön para afrontar esos difíciles momentos de crisis provienen del corazón de la sabiduría tradicional budista y alcanzan directamente la raíz de nuestras habituales actitudes negativas frente a la adversidad.
Sólo hay una manera provechosa de afrontar el sufrimiento, señala Pema. Y esa manera consiste en cesar en los intentos de evadirnos de esas situaciones difíciles y, en cambio, emplear nuestras aptitudes para encararlas con una disposición amigable y curiosa, relajándonos en esa sensación de pérdida de norte y de suelo que las situaciones conflictivas nos provocan. Es así como nuestra mente se ensancha. Es allí, en medio del caos, donde descubriremos el amor y la verdad indestructibles.
Aunque no siendo seguidora de la filosofía oriental budista, admiro mucho sus razonamientos y los encuentro muy acertados como respuestas del ser humano frente a a ciertas situaciones difíciles que nos tocan vivir. Sean crisis de tipo económicas, sociales, o de la naturaleza, como este gran desastre que le ha tocado vivir a Chile en estos días, donde hemos podido apreciar como reviven en nosotros los valores un tanto dormidos, como es la hermandad, solidaridad, amor por su semejante etc.
Las crisis, peligros y dificultades en la vida, nos hacen más fuertes y nos queda esa sensación de satisfacción una vez que las hemos superado...... Siempre he pensado: "No hay mal que por bien no venga", Y estoy segura que llegara el día en que veré a mi país nuevamente arriba.
Así es la vida: " de dulce y amargo", y queramos o no, ella misma se encarga de que probemos sus variados sabores.
FUERZA CHILE !!!!!!!!!!
Saludos cordiales: Nury



















La vida continua
Con crisis y oportunidades la vida continua
pero en algo tienes razon ,que uno mira la
la vida de otra forma despues de lo sucedido
por el terremoto, ya que nos hace salir lo mejor
de nuestro pesamiento que se nos queda
dormido en nuestro interior ojalas lo isieramo
si que los ocurra algo en la vida
jose daniel