
Añoranzas
Hablar de Mejillones, es hablar de mi vida, la cual en gran parte transcurre en esta hermosa bahía, recuerdo con alegría mi niñez y esta es mi historia. Mi nombre es Sandra y desde muy pequeña me crié con mis abuelos. En un esforzado ferroviario y ella una dedicada del hogar pero no todo era trabajo y sacrificio, existía una gran vida social como fue el cine Alianza enclavado en pleno campamento ferroviario en donde grandes películas llegamos a ver, junto a toda la familia. Otra de las alternativas era el Club Ferroviario para los más adultos entre otras organizaciones.
Esta vida transcurre en forma armoniosa y junto a otros niños nos encontrábamos diariamente en los juegos infantiles de aquel lugar, existía una gran Montaña Rusa, balancines y otras entretenciones, también recuerdo con nostalgia los turrones que vendía en su quiosco la amable y cariñosa Sra. Matilde Duncan junto a su sonriente esposo. También recuerdo la añorada Escuela Nº 21 toda de madera pero muy acogedora, su Directora era la recordada profesora Julia Herrera Varas quién pacientemente nos esperaba de lunes a viernes con su mejor sonrisa dispuesta a entregarnos todos sus conocimientos.
Al llegar cada domingo la capilla del ferrocarril nos invitaba con el sonido de su campana a reunirnos como familia para dar gracias a Dios por este bendito pueblo.

















añoranza
muy interesante.