“Queremos que nuestras convocatorias sean limpias y no estamos dispuestos a que vengan a empañarlas los muchachos, y quienes están detrás de ellos, porque hay profesores de filosofía detrás de toda la cuestión violentista, que está institucionalizada en el país. A los cabros les llenan la cabeza de porquerías para que salgan a tirar piedras y hacer desórdenes. Hay muchas universidades donde algunos hacen apología de que la forma de encarar los problemas de la sociedad se hacen a peñascazos.”
El autor de estas delicadas declaraciones no es el Gobierno ni el Ministro, no es la superioridad de carabineros, ni son tampoco los parlamentarios oficialistas. Es nada menos que Arturo Martínez, actual presidente de la CUT y responsable directo de la convocatoria a paro del 24 y 25 de agosto, en que llamó a “tomarse las carreteras, paralizar los puertos e impedir el normal funcionamiento del transporte público”, y que terminó con serios desmanes y la lamentable pérdida de una joven vida.
Este trozo literario puede tener muchas lecturas. Primero desde el punto de vista de los profesores de Filosofía; después, de los profesores en general; también de los estudiantes que han estado convocando a la gran movilización social por la Educación; por supuesto, desde el punto de vista de la Autoridad; y por último, desde la perspectiva de toda aquella parte de la sociedad que está sufriendo las consecuencias de la excesiva paralización.
Juzgue usted.
















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