
Cinco mil trescientos noventa millones de dólares habría pagado Mitsubishi a Anglo American Sur por el 24,5% de las acciones de Los Bronces, ex Disputada de Las Condes. A esta razón, el 49% estaría costando 10.780 millones de dólares, cifra bastante alejada de los 6.100 millones que está dispuesta a pagar Codelco por ese mismo 49% una vez que haga uso de su opción contractual entre el 1º y el 31 de enero próximos.
Lo que viene a significar que la totalidad de la empresa estaría valorizada en cerca de 22.000 millones de dólares, muy por encima también de lo que pagó AAS en 2002 cuando la adquirió en US$ 1.600 millones, y lo cual la convierte en la mayor de las empresas chilenas abiertas a la bolsa, sobrevalorización que se explica no sólo en las mayores inversiones introducidas por la Anglo en todos estos años sino que también en las reservas recientemente descubiertas en sus inmediaciones, los nuevos yacimientos Los Sulfatos y San Esteban, que supuestamente entrarían en funciones hacia 2020, con lo cual la minera podría llegar a producir anualmente más de un tercio de lo equivalente a todo lo que produce Codelco en un año, y con una vida útil de varias décadas por delante. Además, Los Bronces, el principal yacimiento, no es más que la continuación de la estatal Andina, es decir, ambas son la misma mina, estando esta división de la cuprera estatal en fuertes planes de expansión de parte de Codelco, lo que la convertirá en la mayor de sus empresas, más que Chuquicamata y El Teniente, más también que la particular La Escondida; realmente la división Andina de Codelco pasará a constituir el mayor distrito minero del mundo. Por lo tanto las razones sobran para que Codelco aspire a hacerse de la mitad de Los Bronces, aprovechando la potestad que le brinda el contrato suscrito entre el estado chileno y la Exxon en 1978, y perfeccionado con la Anglo en 2002, puesto que las sinergias que podrían lograrse en sus procesos de producción conjunta con Andina serían monumentales en relación a las economías de escala y los grandes volúmenes de producción alcanzables por este medio.

En los escasos 20 días transcurridos desde que AAS anunció su negociación con Mitsubishi, el 9 de noviembre, se ha escrito mucho sobre el tema en la prensa nacional e internacional, con evidente escalamiento a los gobiernos de ambas naciones, Chile y Gran Bretaña, pues la Anglo se quejó casi inmediatamente ante el Foreign Office de que en nuestro país se estaba tratando de “nacionalizar” la minera, con nulo miramiento de los miles de millones de dólares de intercambio comercial entre ambas economías; al par que sus abogados aquí, todos chilenos, esgrimían la defensa de la multinacional basados en “sus derechos como inversionista extranjera bajo los tratados internacionales aplicables”, denunciado la intervención del gobierno chileno en el caso como “un acto brutal de abuso de poder en contra de una compañía extranjera respetuosa del derecho”, y procediendo a calificar los epítetos de “mala fe”, “acto hostil” y “agresión a Chile”, usuales en el vocabulario de quienes transversalmente en nuestro país saltaron a defender con la palabra y su opinión la defensa de los intereses de Codelco, en su entender conculcados en el caso, como “parte de un ambiente de amenaza y de terror” y de prepotencia ante un hecho legalmente para ellos incontrastable: Anglo American siempre pudo vender fuera de los plazos de la opción chilena, y estos rigen solamente desde el 1º al 31 de enero de 2012.

Sin embargo, para el opinante común ese calificativo de mala fe no puede estar lejos de la verdad puesto que si bien en el contrato que especifica la opción de Chile de recompra del 49% de las acciones de la compañía cada tres años, en enero de cada año, no se señala la prohibición expresa de que Anglo pueda vender el todo a parte de ese 49%, no es menos cierto que la misma figura queda implícita en el espíritu de la cláusula dado que no se concibe que ente alguno deje amarrada una opción si no va a hacer uso de ella en un momento determinado, más aún si el precio de referencia está claramente detallado mediante una fórmula incluida con todas sus letras en la tratativa. En julio del presente año, como lo consigna la referida transacción, Codelco solicitó formalmente a Anglo el detalle de los estados de situación financiera de Los Bronces con el fin de proceder a calcular en divisas dicha fórmula, y el 12 de octubre procedió a notificar que iba hacer uso de la opción, a ese precio. Por lo menos desde ese momento Anglo American debió abstenerse de vender, o, en último caso, pudo entrar a negociar con Codelco si no le convenía el precio. Pero hizo todo lo contrario, procedió a bloquear la opción chilena apresurándose a negociar con otra multinacional, Mitsubishi, a la cual vendió un 24,5% del total de las acciones, reservando sólo el otro 24,5% para Chile.
No obstante, esta movida de Anglo tiene fuertes debilidades. La más gravitante reside en el hecho de que, aún con su planteamiento de que legalmente está habilitada para vender hasta el 49% del total de las acciones, reservara el 24,5% de ellas para Codelco, y al precio de la opción, es decir, perdiendo más de 2.000 millones de dólares en el evento de que hubiera vendido ese cuarto a Mitsubishi u otro comprador internacional. Ello no puede significar más que Anglo está conteste de la opción chilena, como lo estuvo también cuando a comienzos del presente año ofreció comprarle a Codelco dicha opción con el pago de 1.000 millones de dólares, cosa que obviamente la estatal rechazó. Según el presidente de la corporación chilena, AAS siempre consideró esta opción como de suma 0, es decir nula, pues a su entender el estado chileno no estaba en condiciones de pagar esos miles de millones de dólares que consideraba la transacción. Sólo que esos ejecutivos extranjeros no contaban con que sus pares chilenos conseguirían los referidos recursos negociando con otra internacional, en este caso la japonesa Mitsui, a quien Chile debe traspasarle posteriormente la mitad de ese 49% o asumir el crédito con los nuevos ingresos generados por su participación en Los Bronces.
De parte de Chile está la debilidad de no constar por escrito la prohibición de AAS de vender fuera de los plazos. Debió haber quedado consignado que al menos se respetara el período que comienza en el momento en que la poseedora hace entrega de los datos sobre estados financieros, porque allí se sobreentiende que Chile está decidido a materializar la opción. O bien debió haber quedado expreso el traspaso de la obligatoriedad de esa opción a la empresa que comprare, si fuera el caso. De todas maneras, en derecho es imposible precaver absolutamente todas las contrariedades, dejándose siempre lugar a la interpretación y a la buena fe de los contratantes.
Todo indica que habrá negociación entre las partes a ninguna de las cuales le conviene estar tramada en un conflicto judicial. Aquí no hay eventuales problemas entre Chile y Gran Bretaña solamente, sino que también entre Chile y Japón, cuya empresa Mitsubishi compra al propio Codelco grandes cantidades de concentrado de cobre. Y esta tratativa no puede terminar sino en que Chile asuma en plenitud su 49% de las acciones, a costa del 51% que corresponde legalmente a Anglo de los cuales tendrá que sacar el 24,5% que ya tiene comprometido con Mitsubishi. O bien Anglo tendrá que indemnizar a Chile por no menos de 1.500 millones de dólares y permitir la integración en su directorio de un ejecutivo nacional.
Lo cierto es que Chile ya ganó pues está claro que asumirá a lo menos un cuarto de la propiedad de la 5ª empresa de cobre más grande del mundo, y de allí para arriba todo vale.
















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